martes, 30 de julio de 2013

Lluvia de letras, lluvia de ideas.

Para escribir, generalmente se realiza una lluvia de ideas, que permite reconocer los conceptos que se expondrán dentro de  los textos. Sinceramente, no es un método que yo utilice frecuentemente, sin embargo, el hacerlo es una experiencia agradable, aunque en un principio no se perciba como significativa. Todo lo anterior lo descubrí gracias a la realización de  la lluvia de ideas,  concerniente al desarrollo de mi proceso de lectoescritura. 

En un principio, pensé que hacer una "lluvia de ideas" era algo bastante sencillo y sin sentido, ya que para mí, realizarla era como pensar en una lluvia de letras sin conexión alguna. No obstante, en el proceso, me di cuenta que no era así. Las palabras llegaban, una tras otra y, además, se conectaban entre sí con recuerdos de toda mi vida.


Empecé a escribir ideas que se conectaban con mi infancia y partir de esta se desplegaron otra cantidad de sucesos que me llevaron a mi adolescencia y por último, a mi vida presente. Pese a esto, antes de cumplir los cinco minutos para terminar la actividad,  me quedé sin conector alguno que me permitiera llenar la hoja que estaba escribiendo.


¡Era inimaginable! No había cumplido con el tiempo establecido y ya estaba sin ideas. Volví la vista atrás para analizar lo que con afán había escrito, sin embargo, no conseguí nada más. Mi mente había quedado en blanco, en esas pocas líneas,  había escrito todo lo que tenía que ver con mi vida y mi proceso de lectoescritura. Pero en mis ideas, estaba - o eso creo - todo lo que tengo que decir dentro del futuro texto que escribiré, correspondiente al desarrollo de mi proceso lectoescritor.


En conclusión, la lluvia de ideas es diferente a una lluvia de letras sin sentido, porque la primera permite que expresemos todo lo que está en nuestra mente y que tiene relación, con el tema a tratar. Por ende,  es un recurso muy valioso, que aunque no lo emplee constantemente, comprendo su importancia ya que es una de las bases para elaborar de la mejor manera  mis próximos escritos. 

martes, 23 de julio de 2013

Mi vida y mi mundo: ¿Por qué quiero ser tutor del Centro de Escritura Javeriano?

Empezar con esta pregunta, es difícil. Sin embargo, aunque no lo he pensado detenidamente, quiero ser tutora por diferentes razones. La principal es...   ¡llegar ser una excelente escritora! y seguir con mi sueño de compartir mi mundo a través de mis historias. 

Desde pequeña,  me ha intrigado saber qué es lo que me apasiona en la vida. Desde que tengo memoria, he tratado de encajar en el mundo y hacer algo en lo que destaque y me llene de emoción al hacerlo. Para muchos, ese algo, pueden ser actividades como el deporte, los videojuegos, la danza, el arte o la música.Para mí, hasta hace poco tiempo era soñar.


El soñar, era una forma práctica que encontraba para evadir la realidad en determinadas ocasiones. Mis sueños, siempre me han llevado a mundos extraordinarios, que a la mañana siguiente, desaparecen y dejan un nostálgico rastro. No obstante, éstas acciones, terminaban siendo negativas para mi vida cotidiana. Por lo cual, me urgía conseguir una nueva actividad tan estimulante como dormir y soñar. 

De esta manera, intenté probar otras prácticas que me dejaran una sensación similar a la de soñar. Empecé con la música; cantar o tocar un instrumento me parecía algo interesante, sin embargo, no lograba satisfacerme por completo. Después, continué practicando diversos deportes, pero fracasé en el intento. Mi desempeño como deportista llegaba a ser totalmente nulo. Por último, me adentré en el mundo de  la danza y el dibujo, pero el resultado fue muy parecido a los anteriores. Ninguna de estas actividades lograba hacerme sentir tan bien como el dormir. 

Traté de darme por vencida, pero seguí buscando algo que fuera tan maravilloso y tan dulce como el sueño. Y en una noche de verano, lo descubrí. Descubrí el primer libro que me llevó a un mundo sin fronteras, mágico y sin igual. Parecía un sueño del cual no quería despertar. Lo disfrutaba, lo amaba, lo quería leer y releer una y otra vez. Y entonces... me pregunté ¿por qué no empezar a escribir mi propio mundo? Y allí lo decidí. Simplemente, deseaba escribir. 

La escritura, desde ese momento, se ha convertido en mi forma de vida y en un elemento indispensable para ella. Es decir, es  mi propia manera de expresarme y de sentir. Por ende, escribir bien y cooperar en la buena escritura de  otros, me hace sentir llena de felicidad. En conclusión, quiero ser una tutora del Centro de Escritura Javeriano, que enseñe y ayude en todo lo que pueda a las personas que no encuentran la escritura como algo enriquecedor y valioso para su formación.