Empezar con esta pregunta, es difícil. Sin embargo, aunque no lo he pensado detenidamente, quiero ser tutora por diferentes razones. La principal es... ¡llegar ser una excelente escritora! y seguir con mi sueño de compartir mi mundo a través de mis historias.
Desde pequeña, me ha intrigado saber qué es lo que me apasiona en la vida. Desde que tengo memoria, he tratado de encajar en el mundo y hacer algo en lo que destaque y me llene de emoción al hacerlo. Para muchos, ese algo, pueden ser actividades como el deporte, los videojuegos, la danza, el arte o la música.Para mí, hasta hace poco tiempo era soñar.
El soñar, era una forma práctica que encontraba para evadir la realidad en determinadas ocasiones. Mis sueños, siempre me han llevado a mundos extraordinarios, que a la mañana siguiente, desaparecen y dejan un nostálgico rastro. No obstante, éstas acciones, terminaban siendo negativas para mi vida cotidiana. Por lo cual, me urgía conseguir una nueva actividad tan estimulante como dormir y soñar.
De esta manera, intenté probar otras prácticas que me dejaran una sensación similar a la de soñar. Empecé con la música; cantar o tocar un instrumento me parecía algo interesante, sin embargo, no lograba satisfacerme por completo. Después, continué practicando diversos deportes, pero fracasé en el intento. Mi desempeño como deportista llegaba a ser totalmente nulo. Por último, me adentré en el mundo de la danza y el dibujo, pero el resultado fue muy parecido a los anteriores. Ninguna de estas actividades lograba hacerme sentir tan bien como el dormir.
Traté de darme por vencida, pero seguí buscando algo que fuera tan maravilloso y tan dulce como el sueño. Y en una noche de verano, lo descubrí. Descubrí el primer libro que me llevó a un mundo sin fronteras, mágico y sin igual. Parecía un sueño del cual no quería despertar. Lo disfrutaba, lo amaba, lo quería leer y releer una y otra vez. Y entonces... me pregunté ¿por qué no empezar a escribir mi propio mundo? Y allí lo decidí. Simplemente, deseaba escribir.
La escritura, desde ese momento, se ha convertido en mi forma de vida y en un elemento indispensable para ella. Es decir, es mi propia manera de expresarme y de sentir. Por ende, escribir bien y cooperar en la buena escritura de otros, me hace sentir llena de felicidad. En conclusión, quiero ser una tutora del Centro de Escritura Javeriano, que enseñe y ayude en todo lo que pueda a las personas que no encuentran la escritura como algo enriquecedor y valioso para su formación.
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