Estar al otro lado del espejo, como bien dice el titulo del texto, es una experiencia única y permeada de diferentes sensaciones, sentimientos y emociones que son difíciles de explicar en palabras. No obstante, el primer día en el que estuve al frente de un estudiante que necesitaba una tutoría, pese a que era una situación simulada, me sentí muy insegura de mí y de mis conocimientos como persona y como estudiante de psicología Sin embargo, quería probarme a mí misma que podía lograr hacer una buena tutoría, situación que me llevó a esforzarme y a motivarme para poner en segundo plano mis miedos e inseguridades y estar a disposición del estudiante y de sus necesidades. .
Asimismo, la situación de estar al otro lado del espejo me llevó a preguntarme a qué otros recursos puedo dirigirme para ayudar aún más a quién lo necesite, logrando que todas mis habilidades y competencias se enfocaran en la ayuda al otro como persona. Siguiendo con esta idea, por medio de esta tutorpía simulada puse de relieve toda la experiencia y experticia que se va generando a través de la práctica o del ejercicio de hacer tutorias, ya que cuando volví a mi lado del espejo empecé a ganar, con la observación de mis compañeros, nuevas estrategias y formas de abordar diversas situaciones que se deben presentar en el Centro de Escritura cotidianamente.
En este sentido, comprendí que ser tutor es algo que va más allá de una simple sistematización de procedimientos o de preguntas que lleven a los estudiantes a mejorar como escritores. Ser tutor es pensarse como persona frente al otro y asumir un papel no directivo pero que demuestre autoridad frente a la situación que se está generando. Del mismo modo, ser tutor es algo que se va ganando a través del tiempo y de la práctica, por ende siento que entre más práctico para ser tutora del Centro de Escritura, más me ánimo para hacer un trabajo excelente en donde yo pueda apoyar a mis compañeros que necesitan de mi ayuda.
En conclusión y como cierre de esta corta reflexión, siento que el estar al otro lado del espejo fue una experiencia que me permitió dar más de mí, crecer como persona, como profesional y como tutora en formación y que me acompañará como base para empezar a hacer mis prácticas dentro del Centro de Escritura. En pocas palabras, es una experiencia que no quiero olvidar.
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